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sábado, 5 de octubre de 2013

[SUPER JUNIOR + MBLAQ] Manos de pianista capítulo 7

Por @Ari2PMAM

No sacar ni publicar en otros lugares sin permiso de la autora y los respectivos créditos.

Capítulo 7:


Dos semanas más tarde, ambos pudieron retomar sus actividades pero con el retraso, tenían que trabajar mucho más para recuperar el tiempo perdido, por lo que Mir siguió sin poder ir a sus clases de español, pero no había día en que no hablasen por teléfono.
            Mientras, Heechul, seguía intentando planear cómo disculparse y su tardanza estaba sacando de quicio a Leeteuk, que lo acosaba para que se disculpase de una vez por todas.

            — ¿Diga? — Inma estaba durmiendo. Era sábado y al mirar el reloj se dio cuenta de que eran las seis de la mañana. Estaba medio dormida y no entendía quién podía llamarla a esas horas.
            — ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOONAAAAAAAAAAAAAAAA!!!! — Aquel grito la hizo pegar un brinco en la cama.
            — Maldita sea Chul Yong, es sábado y son las seis de la mañana, no me puedes despertar así. — Estaba molesta y con ese despertar no es que estuviese muy dispuesta a tener paciencia.
            — Es que estoy feliz, porque por fin podremos vernos. Hoy terminaremos sobre las tres de la tarde, así que en cuanto esté listo, me iré para allá, que te echo mucho de menos y quiero verte ¿me echaste de menos todo este tiempo? — Se había puesto serio, todo su humor había desaparecido, porque ahora un hombre preguntándole a la mujer que le gustaba por su ausencia.
            — Apenas tuve tiempo para hacerlo, en la universidad tuve mucho trabajo y además, hablamos todos los días, así que es imposible que te eche de menos— su tono era bromista y eso le hizo suspirar. — Aunque reconozco que eso de cocinar para dos era mucho más divertido. — La ternura con la que lo dijo le hizo gritar de felicidad.
            — Estaré ahí sobre las tres y media o cuatro a más tardar ¿de acuerdo?
            — Está bien, te estaré esperando. Ánimo en el trabajo y hazlo bien para que no te retrases ¿de acuerdo? — Su falso tono serio le hizo reír nuevamente.
            — No te preocupes, tengo un motivo demasiado importante para hacerlo todo bien a la primera. Adiós Inma. — Y sin darle tiempo a ella a contestar, cortó.
            Inma se quedó un rato tirada en la cama sonriendo por la manera de ser Mir. Tenía que reconocer que se había convertido en un gran amigo y alguien que la hacía muy feliz. Poco a poco, Morfeo la fue reclamando de nuevo, hasta que cayó por completo en sus brazos.
            A las diez de la mañana se levantó y se puso a hacer todas las cosas de casa que por semana no podía por el trabajo. Fue a la compra y cuando llegó se fue derecha a la ducha. Aprovechó que tenía tiempo para ir corrigiendo exámenes y trabajos de la facultad mientras esperaba que Mir llegase.
            A las cuatro menos cuarto sonó el timbre y cuando abrió, allí estaba Mir con una sonrisa radiante a la que ella correspondió. Se retiró para dejarle pasar y en cuanto se quitó los zapatos, lo primero que hizo fue darle un abrazo de oso. Inma en un primer momento se quedó estupefacta, pero enseguida respondió y empezó a reír.


            — Que tampoco estuvimos tanto tiempo sin vernos.
            — Lo sé, pero es que eso de no poder verte como antes me estaba matando de la impaciencia. No veas el trabajo que le costó a Joon controlarme y que los demás no se enterasen. A pesar de que estuvimos hablando todos los días, echaba de menos el contacto físico. — cerró los ojos, inspiró de manera profunda e hizo más fuerte el abrazo, lo que provocó que Inma empezase a quejarse y revolverse para soltarse.
            — Chul Yong, como sigas así, la que acabará esta vez en el hospital seré yo, con todas las costillas rotas. — Lo escuchó rezongar pero al final la soltó. Ella lo miró de manera detenida repasando su cara para ver cómo estaba después de la pelea. Se había recuperado muy bien y rápido, por lo que apenas quedaba alguna pequeña marca. — Me alegro mucho que estés tan bien. Ah, no te preocupes, la clase de hoy será ligera y después, para cenar, comida española. — Le sonrió y él pegó un grito de alegría ante la mención de comida española. La tarde transcurrió tranquila, ninguno de los dos dijo nada sobre la pelea. Él porque no quería que se preocupase más y ella porque no quería que se enfadase. A la hora de la cena, la estuvo ayudando y de paso, le cantaba a capella, algunas canciones. Durante la cena y después, mientras recogían y fregaban, estuvieron hablando de sus respectivos trabajos, pero sobre todo de lo que se le avecinaba a él y al grupo con el nuevo disco, donde apenas iban a tener tiempo para nada con las promociones. Acordaron llamarse, como habían hecho las semanas anteriores y las clases serían por videoconferencia hasta que todo se calmase. Aquello no le gustaba, pero era la manera en que podría verla. Siguieron hablando de otros temas, hasta que miró el reloj y se dio cuenta de la hora que era.
            — Diablos, no me quería ir, pero mañana tenemos que seguir con los ensayos a primera hora.
            — Anda, no te pongas así, que sabes que es por algo bueno y que te gusta, así que esfuérzate al máximo ¿de acuerdo?
            — Lo haré, lo haré. Todo sea por volver a verte lo más pronto posible. — Se puso en pie y le sonrió. Ella hizo lo mismo y la volvió a abrazar de manera fuerte. — Ojalá pudiese quedarme así para siempre.
            — Chul Yong…— iba a continuar pero él la interrumpió apartándola y sonriéndole.
            — Lo sé, lo sé, somos amigos y es como me ves, pero es que contigo puedo estar muy relajado y olvidarme de todo. Bueno, no te entretengo más. Me voy y ya te contaré cómo nos fueron los ensayos. Cruza los dedos para que el jefe no aparezca y acabemos en el hospital. — Su tono de fingido terror y el escalofrío la hizo reír pero ambos sabían que no se alejaba mucho de la realidad.
            — Los cruzaré. Que te vaya bien. — Se despidieron con un par de besos en las mejillas y él se fue, quedándose ella durante un momento mirando la puerta. Finalmente se fue a su habitación para ponerse el pijama y después a ver si había algo interesante en la tele.
            A las once de la noche sonó el timbre de la puerta. Se levantó preguntándose quién podía ser a esas horas. Miró en la pantalla y cuando vio quién era, se quedó estupefacta. Tardó un momento en recuperarse, mientras el timbre no dejaba de sonar, lo que la hizo reaccionar e ir a abrir la puerta. Cuando lo hizo, allí estaba él, Heechul, con una caja entre las manos y la miraba inseguro.
            — ¿Te desperté? — Su tono suave y de disculpa la hizo quedarse otra vez en blanco.
            — No… no… estaba viendo la tele. — El silencio se instaló de nuevo ente ellos, mirándose a los ojos. Se notaba que ambos tenían miedo, que no sabían cómo reaccionar en esos momentos. Al final, fue Heechul el que de nuevo inició la conversación.
            — ¿Podría pasar? No creo que sea muy agradable que los vecinos nos vean a estas horas juntos y empiecen los rumores malintencionados. Yo podría con ellos, pero no quiero que te veas afectada de mala manera por los cotillas de turno. — Le sonrió inseguro y eso hizo que ella se sonrojase. Se preocupaba por ella, estaba siendo amable y considerado, no se lo podía creer.
            — Sí, claro, pasa, tienes toda la razón. — Se apartó y lo dejó pasar. Se puso unas zapatillas y dejó la caja que llevaba en el suelo, a un lado de la entrada para que no molestase. — Vamos al salón, allí estaremos más cómodos. — Estaba muy nerviosa, Heechul estaba en su casa, a esas horas de la noche y era completamente diferente al Heechul que había conocido aquel día en el despacho de su amigo. Iba tan pendiente de él, que acabó tropezando pero no llegó a caer porque él la agarró. Se quedaron mirando a los ojos, en silencio y la tensión sexual que se creó en ese momento podría haberse cortado con un cuchillo. Él bajó la mirada hasta sus labios y ella, de manera instintiva se los humedeció. Estaban prácticamente tocándose, cuando el teléfono empezó a sonar. Él inspiró hondo, cerró los ojos, los volvió a abrir y la soltó.
            — Creo que será mejor que respondas. Puede ser algo urgente. — Su voz ronca y su mirada decían bien a las claras que odiaba aquella interrupción. Ella se sonrojó tanto, que lo hizo sonreír de manera tierna. La vio coger el teléfono y al ver quién llamaba, lo miró consternada. Esperaba que no fuese motivo de otra discusión entre ellos, pero desde luego, no estaba dispuesta a renunciar a su amistad con él.
            — Pero si hace un momento que te marchaste ¿pasó algo?
            — No, es sólo que recordé que no te di las buenas noches al irme y por eso te llamaba. — Su tono dulce la hizo sonreír.
            — Tonto, no hacía falta que llamases sólo para eso. — Eso la hizo sonreír y Mir lo notó.
            — Soy muy educado y no me puedo acostar sin desearte buenas noches, cuando todas las noches lo hago. — Su tono era cómico y de fingido ego herido.
            — Muchas gracias y descansa. Recuerda que mañana tendréis mucho trabajo.
            — Felices sueños Inma— y sin darle tiempo a ella a contestar, colgó.
            — ¿Era Mir? — Su tono neutro, hizo que no supiese cómo reaccionar.
            — Sí — y lo miró sin decir nada más esperando su respuesta.
            — Le envidio. — Y la miró con una sonrisa triste que la dejó estupefacta
            — ¿Lo envidias? ¿Por qué? — Su voz era apenas un susurro, porque no se acababa de recuperar de aquella revelación. Heechul la cogió de las manos y la llevó hasta uno de los sofás, donde la sentó de manera cuidadosa y él hizo lo mismo sin soltárselas.
            — Por la gran relación que tenéis. Envidio que os llevéis tan bien, que tengáis tanta complicidad. Sino hubiese sido un maldito capullo integral el día que nos conocimos, probablemente ahora tendrías conmigo la relación que tienes con él. La razón por la que estoy aquí, es para pedirte perdón por todo. Por cómo te traté el día que nos conocimos, por mi reacción en tu despacho, después, prejuzgándote sin saber nada sobre ti. Podría argüir como excusa mi experiencia en estos años pasados con mujeres que sólo buscaban la fama, pero eso no me disculpa. Sé que no todas no sois iguales, pero me resultaba más fácil ser así para no volver a sufrir. De lo que no me daba cuenta, es que, poco a poco me iba hundiendo y eso no sólo me hacía daño a mí, sino también, a todos aquellos que me quieren. Por eso, Leeteuk hyung, empezó a tomar cartas en el asunto y tratar de hacerme reaccionar, — esbozó una sonrisa triste— pero me negaba a dar mi brazo a torcer. Leeteuk me dijo que sabías todo sobre la pelea. Eso fue uno de los mayores errores de mi vida, pero los celos y la rabia me cegaron. Supe por Hong Ki, que lo pasaste realmente mal y de verdad que lo siento, lo siento muchísimo. Fui un animal, no debería de haberme portado así. Le hice daño a uno de los maknaes, al cual pude haberle arruinado la carrera y a ti te hice pasar por un infierno. Te pido que me perdones, por favor. Eso no volverá a pasar nunca más. Tanto Leeteuk hyung como Hong Ki estuvieron hablando conmigo estos días, animándome para venir y pedirte perdón. Leeteuk se puso más bien en plan madre marimandona y Hong Ki se convirtió en mi Pepito Grillo particular. Te pido que me des una segunda oportunidad, por favor. Déjame demostrarte que cambié, que no soy el mismo que conociste aquel día. Confía en mí, por favor, no te defraudaré, te lo juro. — Su intensa mirada, en la que había también un gran arrepentimiento, así como su tono esperanzado, mientras mantenía sus manos agarradas con fuerza, la hizo tragar saliva con fuerza y pestañear para alejar las lágrimas.  A Heechul aquella disculpa le había costado mucho debido a su gran orgullo, por lo que prefirió soltarlo todo del tirón para sufrir menos, ya que eso de las disculpas no era algo en lo que tuviese mucha práctica. 


            Inma se levantó y carraspeó para tratar de aligerar la situación y hacer que ese nudo en su garganta desapareciese de una vez. Se fue hasta la entrada, donde estaba la caja.
            — ¿Se puede saber qué hay en esta caja? — Le miraba sonriendo, mientras se frotaba las manos contra los pantalones intentando controlar el temblor que se había apoderado de ella por el contacto con las manos de él. Vio que se sentía un poco incómodo mientras iba hacia ella, por lo que lo miró interrogante.
            — Bueno, verás, Leeteuk hyung, una vez más en su papel de madre, me recordó que no me podía portar como una sassaeng, que eso era algo que a nosotros tampoco nos gustaba. Así que me dijo que lo mejor era dar la cara en este asunto, del que ya estás al tanto. Es el resto de la colección del manhwa de Goong— Se pasaba una de las manos por la parte de atrás de la cabeza despeinándose, mientras esperaba la reacción de ella. Estaba molesto a la par que avergonzado.
            Inma se rió y se agachó para abrir la caja, y allí estaban el resto de los volúmenes.
            — Muchas gracias, de verdad, aunque eso de recibir un paquete anónimo no me hizo ninguna gracia. Si esperas un momento, los llevaré a la habitación— Cogió la caja pero al levantarla, se le levantó la camisa del pijama, haciendo que se la bajase de manera apresurada y se fue rápido hacia su dormitorio.
            Heechul tardó un momento en reaccionar al ver un atisbo de la cicatriz pero enseguida se recuperó y se apresuró hacia el dormitorio donde estaba ella dejando la caja en una esquina. Apenas se volvió, él le levantó la camiseta del pijama hasta el borde del sujetador. Ella empezó a protestar y tratar de bajarla pero la empujó contra el armario aprisionándola sin darle posibilidad a escapar. Cuando levantó su mirada, la preocupación y la estupefacción marcaban su cara.
            — ¿Qué fue lo que te pasó? — Sus manos ya no tenían la fuerza del principio y ella pudo por fin soltar sus manos y bajarse la camiseta. Suspiró con pesar y lo miró a los ojos.
            — Nada, tranquilo. — No quería hablar del tema y esperaba que su tono seco le dejase bien claro que no quería seguir por esos derroteros.
            — ¿Cómo que nada? Si no fuese nada no tendrías esa cicatriz. — Su tono denotaba enfado pero en su mirada se podía leer una gran preocupación. Aunque unos segundos después pasó a ser suave y tranquilizador— Por favor, confía en mí.
            Inma lo miró estudiándolo y al final, suspirando derrotada se lo contó todo, porque sabía que Heechul era de los que no se daba por vencido, de que cuando quería algo, no paraba hasta lograrlo. Cuando acabó, se quedó en silencio esperando su reacción, que la pilló totalmente desprevenida, ya que la besó en los labios.
            En un primer momento se quedó sorprendida pero enseguida empezó a responderle y aquel beso que había empezado como una manera de consolarla por su parte y de disculpa fue aumentando hasta convertirse en un beso fuerte, donde ambos dejaban bien claro el ansia que sentían por el otro. Sus lenguas se enzarzaron en un duelo de voluntades y si él trataba de convertirla en una muñeca sin voluntad en sus manos en esa seducción, estaba muy equivocado, porque ella estaba a su mismo nivel y daba tanto como recibía. Él se separó un momento para mirarla y sonrió de medio lado, la cogió por las nalgas y la empotró contra el armario quitándole de manera brusca la camiseta del pijama, dejando a la vista su sujetador de satén negro con pequeñas rosas rojas que hizo que empezase a respirar más deprisa y ella sonriese de satisfacción al ver su reacción ante su sostén. Tendría que darle las gracias a Sonia por aquel regalo de despedida, aunque en un principio le había dado mucha vergüenza aceptarlo, ya que no era de ponerse ese tipo de lencería.
            Se lanzó a besarla de manera salvaje mientras sus manos amasaban sus pechos, haciendo que ella gimiese de placer en su boca, mientras notaba entre sus piernas cómo se iba mojando, así como su erección. Ella le iba desabrochando de manera apresurada la camisa hasta sacársela por completo y poder acariciar su torso a su completo antojo dejando las marcas de sus uñas, tanto en su pecho como en su espalda.
            Él abandonó su boca y fue bajando por su cuello hasta sus pechos, besándolos y humedeciéndolos a través del satén, haciendo que ella echase la cabeza hacia atrás y se mordiese los labios y gimiese elevando su torso pidiendo más y de paso haciendo que su pelvis entrase en contacto más íntimo con la de él frotándose para encontrar algo de alivio pero él no la dejaba el tiempo suficiente. Heechul estaba tan enloquecido de deseo que le arrancó el sostén dejando los pechos al descubierto, haciendo que él sonriese complacido ante su tamaño, blancura y el color de sus pezones. La despegó del armario y la llevó hasta la cama dejándola en medio, mientras él se apresuraba para quitarse el resto de la ropa hasta quedar completamente desnudo ante ella, haciendo que ella se pusiese de rodillas, para acercarse hasta él y comenzase a besarlo, mientras una de sus manos se apoderaba de su polla, la cual, casi no le cabía en la mano y empezase a acariciarla primero de manera suave pero luego de manera más fuerte y rápida, mientras él gemía de placer llevándolo hasta el límite, pero cuando estaba por metérsela en la boca, él la agarró por el cabello y la echó de nuevo en la cama, arrancándole el pantalón del pijama y las bragas que al ser tan delicadas, acabaron para tirar a la basura. Le abrió las piernas, dejándoselas dobladas para tener un mejor acceso a su meta pero antes se lanzó de nuevo a su boca de manera salvaje, como un hambriento se lanzaría sobre un gran banquete. Ella estuvo a la altura de su pasión y le devolvió toda la pasión que él le estaba dando. Se arqueó para frotarse contra su polla pero él no permitía que ella alcanzase el orgasmo, no hasta que él quisiese.
            Abandonó su boca y le dio besos por toda la cara, fue por su mandíbula, hasta la oreja y el hueco que había detrás, mientras sus manos seguían dedicando atención a sus pechos. Poco a poco fue bajando por su torso hasta llegar a sus pechos. Mientras una de su manos seguía con uno, su boca se apoderó de otro, lamiendo su pezón, mordisqueándolo y chupándolo hasta dejarlo tan sensible y erecto que era casi doloroso. Estuvo un buen rato con cada uno de ellos, mientras Inma no paraba de gemir y arañar su espalda. Una vez abandonó sus pechos, fue bajando por su torso hasta llegar a su pubis, le abrió las piernas lo más que podía y enseguida se centró en chuparle el clítoris, mientras primero con un dedo y luego con dos la penetraba. Los gemidos y el placer de Inma iban creciendo mucho más. Abandonó su clítoris, para penetrarla con la lengua utilizando al mismo tiempo los dedos, volvió de nuevo al clítoris y fue aumentando la velocidad y fuerza hasta que finalmente la hizo alcanzar el orgasmo.
            Inma se quedó totalmente rendida pero él casi no le dio tiempo a recuperarse, porque enseguida le dio la vuelta, y empezó a masajearle el trasero para ir subiendo por toda la espalda. La elevó para que su mano tuviese acceso a su pubis y trabajarle el clítoris para excitarla de nuevo, mientras se dedicaba a besarle la espalda y acariciarle con la mano que le quedaba libre. Inma se agarraba a la almohada y ahogaba sus gritos en ella. Cuando creía que no aguantaría más, Heechul la llevó de nuevo al orgasmo, haciendo que cayese rendida contra el colchón.
            Apenas tuvo unos segundos para recuperarse porque de nuevo le dio la vuelta y la besó con esos labios tan carnosos y sensuales que tenía y que tantas fantasías le habían hecho tener. La empezó a besar profundamente, cuando sin previo aviso, la cogió por las nalgas y la empaló de una sola embestida, haciendo que ella se quedase sorprendida por un momento, pero enseguida se adaptó a él, que se quedó un momento quieto en su interior, disfrutando de la sensación más intensa que jamás había tenido nunca al estar dentro de una vagina. Ella había cruzado las piernas a su espalda y empezó a entrar y salir de ella, de manera lenta y suave al principio, haciéndola ser consciente de cada centímetro que salía de su cuerpo y gimiendo de placer, para a continuación, cuando estaba casi fuera, penetrarla de una sola vez, rápida y con fuerza, haciendo que ella abriese la boca para dejar escapar el gemido y arqueándose aún más, para darle un mejor acceso a su cuerpo. La tortura se prolongó sin saber cuánto, ella no podía alcanzar el orgasmo que la liberase del dolor que sentía en su interior hasta que él quisiese. Cuando creía que por fin lo lograría, salió por completo de ella y dándole la vuelta, la puso de rodillas y la penetró desde atrás de una sola embestida. Sus manos pasaron a ocuparse de sus pechos, pellizcando los pezones y amasando los pechos, mientras su boca se ocupaba de su cuello y su espalda. De nuevo la estuvo torturando así durante todo el tiempo que quiso, mientras la habitación se llenaba de los gemidos de ambos. Cuando Inma creía que no podría más, le dio la vuelta y apoyándose él contra el cabecero, poniéndola a ella a horcajadas, haciendo que ella sonriese con satisfacción plenamente femenina. No se lo creía, Heechul le estaba cediendo el control de la situación y lo pensaba aprovechar. Se inclinó hacia él para besarlo, mientras rozaba su pubis contra su polla y sus testículos, excitándolo, mientras jugaba con su boca. Cuando él trataba de profundizar el beso, ella se escapaba y sonreía. Las manos de él iban de su trasero a sus pechos. Ella cogió su miembro y lo guió hasta la entrada de su vagina, deslizándose poco a poco y moviéndose de acuerdo a sus gemidos para incrementar su placer. Una vez lo tuvo por completo en su interior, empezó a moverse atenta a sus gestos y gemidos, mientras se mordía el labio inferior, consciente del poder que tenía en esos momentos. Él se levantó hasta quedar pegado a ella y cogiéndola por el cabello, la besó de manera salvaje, mientras ella incrementaba el ritmo y la fuerza. Finalmente, ambos tuvieron que dejar de besarse porque los gemidos se lo impedían, ya que estaban cada vez más cerca del orgasmo. La agarró por las nalgas y la espalda y la guió con más fuerza, hasta que alcanzaron el orgasmo que fue fuerte y poderoso, dejándolos exhaustos y sudorosos. La echó en el colchón, saliendo de manera delicada de ella y manteniéndose abrazados, hasta que el sueño vino rápido a ellos.

            A las tres de la mañana, Heechul se levantó y se vistió en silencio, tratando de no despertarla. Cuando acabó, la miró durante un momento e inclinándose sobre la cama, le dio un ligero beso en los labios. Salió del piso y puso rumbo a su casa. No quería que aquello hubiese acabado así, pero una vez hubo probado el sabor de sus labios y ver la respuesta de ella, estuvo perdido. Se había acostado con tantas mujeres que había perdido la cuenta, pero acostarse con Inma había roto todas sus expectativas. Se dio cuenta de que con ella el sexo era diferente y la intensidad de sus sensaciones fue tan fuerte que se vio superado. Además, el descubrir lo que le había pasado, hacía que se sintiese más protector, pero en esos momentos no tenía la fuerza suficiente para protegerse a sí mismo, como para poder protegerla a ella de todas las especulaciones que se pudiesen crear. Maldita sea, acababa de meter la pata otra vez con ella y no sabía cómo arreglarlo. En cuanto llegó a casa, entró con sigilo, fue a su habitación y con cuidado de no despertar a Leeteuk, metió ropa en una bolsa y se fue.



            Al día siguiente, cuando se despertó, descubrió que estaba sola en la cama y que el sitio que debería de haber ocupado él estaba frío. Se había ido. Se levantó y se vistió, recogiendo el conjunto que él le había roto la noche anterior y lo tiró a la basura. Buscó por la casa pero no había ni una sola nota, nada que explicase por qué se había tenido que ir.
            Como era domingo, aprovechó para hacer limpieza general y salir a comprar. El día se le pasó volando pero no tuvo noticias de Heechul. El pensamiento de que sólo había sido otra más en su lista de conquistas empezó a echar raíces en ella, lo que la disgustó y la puso de mal humor. No se podía creer que hubiese sido tan fácil.
            Por la noche tuvo la llamada de Mir y consiguió que no se notase nada en su tono. Hablaron de cómo les iban los ensayos y todos los preparativos del nuevo disco y cómo siempre, la complicidad entre ellos era increíble. Podían pasarse horas hablando, que el tiempo se les iba sin que se les diese cuenta. Al final se desearon buenas noches y quedaron en verse el martes para las clases.

            Inma se sumergió a fondo en su trabajo, comía con Jo Wook, ya que la novia de éste tenía cosas de las ocuparse para su empleo en Seúl. Se pusieron al día sobre sus cosas, pero ella no dijo nada sobre su relación con Mir o lo que había pasado con Heechul y él tampoco quiso sacar a colación su nombre.
            Llegó el martes y mientras preparaba la cena para tres, ya que esa noche se sumaría Joon, que había decidido empezar a aprender español, no paraba de pensar en lo que había pasado con Heechul y recriminarse el haber caído tan fácilmente ante él. Cuando sonó el timbre, respiró aliviada y fue a abrir pero sólo estaba Mir, que en cuanto entró, le dio un abrazo de oso que ella devolvió con ganas.
            — Te eché mucho de menos estos días noona, pero en el trabajo apenas podíamos respirar. Es bueno estar de nuevo contigo— Su voz suave y cálida la hizo sonreír feliz. Mir nunca la decepcionaría, siempre tenía las palabras justas para hacer que se sintiese bien. Él estrechó aún más su abrazo, lo que la hizo gemir de dolor.
            — Yo también te eché mucho de menos, pero como no aflojes el abrazo tendrás que llevarme al hospital con varias costillas rotas. — Estaba bromeando pero no se alejaba demasiado de la realidad. Él se separó de mala gana y rezongando pero la sujetó por los hombros.
            — Y yo pensando que al ser española aguantarías mejor este tipo de abrazos. Me acabas de decepcionar noona— su falso tono herido la hizo reír, algo que le hacía mucha falta.
            — Sí, soy española, pero aún así, sigo siendo una mujer y mi cuerpo no es tan fuerte y resistente como el tuyo— Y le dio un ligero golpe en el abdomen, haciendo que ambos riesen y de esa guisa se los encontró Joon, que los miró extrañados.
            — ¿Se puede saber qué os pasa?
            — Pues que aquí tu donseng se cree que por ser española puedo soportar un abrazo en el que pone toda su fuerza.
            — Esta pequeña bestia nunca sabe la fuerza que tiene que poner en cada cosa— Y le dio un golpe cariñoso en uno de los hombros.
            — Pero hyung…
            — No os enzarcéis ahora en una discusión. Venga, vamos a ponernos manos a la obra o sino, no habrá cena española. — Ante la mención de la comida española, Mir arrastró a Joon hasta el salón y enseguida empezaron con las clases que fueron de lo más entretenidas, porque Mir no paraba de burlarse de Joon, Inma no paraba de reñir a Mir y recordarle que él tuvo que pasar por esa fase, lo que hacía que Joon le devolviese el golpe y preguntase. Inma a punto estuvo a punto de enloquecer con aquellos dos y sus tiras y aflojas pero consiguió manejarlos y que las clases fuesen bien.
            A la hora de la cena, la ayudaron a poner la mesa pero Mir vio que la puerta del dormitorio estaba abierta y vio una caja en él.
            — ¿Te compraste algo noona?
            — ¿Por qué lo dices?
            — Por esa caja que hay en tu dormitorio ¿puedo ver qué es? — Vio cómo ella empalidecía y enseguida supo que allí pasaba algo y que estaba relacionado con el primer paquete anónimo que había recibido. — No importa, ahora no es momento, que estoy famélico y quiero disfrutar de esa gran cena española. — Y con una sonrisa siguieron como si nada hubiese pasado.


La cena fue entretenida y divertida, porque le estuvieron hablando sobre todo lo que estaban haciendo y por el placer que ambos mostraban ante los platos españoles que ella les había preparado. Después la ayudaron a recoger, fregar y secar. Se habían sentado un rato en los sofás para hablar antes de irse cuando sonó el timbre. La reacción asustada de Inma no se le pasó a Mir y tampoco a Joon que miró a Mir al ver lo tenso que se ponía pero éste le hizo guardar silencio con una mirada, transmitiéndole que luego le contaría lo que pasaba, lo que le hizo asentir de manera leve.
            Inma fue hasta el interfono para mirar en la pantalla y se quedó sorprendida al ver quién era. Suspiró y abrió la puerta y fue hasta la entrada para recibir a su visitante.
            — Siento presentarme a estas horas pero es que estuve trabajando hasta hace un momento. Espero que no te parezca muy tarde. — Allí, con una sonrisa de disculpa que marcaba sus hoyuelos, estaba Leeteuk.
            — No, no, pasa por favor. — Su palidez era más que evidente y Leeteuk trató de ser lo más suave y amable posible.
            Lo llevó al salón y se quedó sorprendido al encontrarse a Joon y a Mir, que se levantaron de inmediato al verlo.
            — Buenas noches chicos ¿qué hacéis aquí? — Su tono era amable pero estaba claro que quería saber en ese mismo momento lo que estaba pasando.
            — Buenas noches, pues nada, que estamos aprendiendo español con nuestra noona, que de paso, como salimos tan tarde, nos alimenta con comida española y ahora estábamos charlando un rato antes de irnos. — Mir se puso al lado de Inma con una actitud casual pero que dejaba claro que era de protección. — ¿Y qué trae a ti por aquí a estas horas? — El tono fue amable pero el fondo denotaba que no le gustaba que se presentase a esas horas en casa de Inma.
            — Quería hablar con Inma para ver si sabía algo sobre Heechul. El sábado vino a disculparse por fin con ella, pero no regresó a casa y llevamos sin noticias suyas desde entonces. — Leeteuk cuando quería podía ser muy duro. Él era el mayor y desde luego no estaba dispuesto a dejar que ninguno de los donsengs le dijese lo que tenía que hacer. Aquella bomba hizo que tanto Mir como Joon mirasen asombrados a Inma, que en esos momentos deseó que se la tragase la tierra, y cerró los ojos aguantando las ganas para no cruzarle la cara a Leeteuk de un guantazo. — Además, quería saber cómo estaba ella, porque a pesar de darle mi número no me envió ni un solo mensaje ni me llamó, lo que me preocupó y decidí ser yo el que viniese a verla. — Ese era el Leeteuk del que Kyuhyun había hablado y la verdad que no era precisamente algo agradable de ver.
            — Sí, estuvo aquí, se disculpó pero después ya no volví a tener noticias suyas— Ella tenía una pose rígida y orgullosa y su voz era fría, tratando de no revelar nada pero Mir la conocía mejor que los otros dos y cogiéndola por una de las manos se la llevó al dormitorio para hablar a solas, dejando a los otros dos estupefactos.
            Cuando entraron, la sentó en el borde la cama y él se puso en cuclillas aguantando sus manos. La miró en silencio durante unos segundos pero ella no pudo aguantarle la mirada. De repente él recordó la caja y se dirigió a ella y al abrirla, allí estaban el resto de volúmenes de Goong.
            — Así que el admirador anónimo resultó ser Heechul hyung— su tono de voz era despectivo y su sonrisa de medio lado sardónica.
            — Deberías de haber sido policía, se te dan muy bien las deducciones— Inma utilizó un tono ligero, intentando bromear para aligerar el ambiente y calmar a Mir. Se había puesto en pie y se había acercado a él, que al sentirla justo detrás, se giró y la volvió a mirar a los ojos y sujetándole la cara entre las manos para que no se escapase. Escrutó en su mirada y al final lo supo, supo lo que había pasado entre ellos dos. Mientras, los ojos de Inma reflejaban culpabilidad por haberle ocultado las cosas y por el dolor que le estaba causando y quería llorar. Al notar su estado, Mir suspiró y la abrazó con fuerza y le habló con voz suave al oído.
            — Noona, tienes un gusto pésimo para los hombres. Tenía la esperanza de que pudiese ser yo el elegido pero no, al final sólo me ves como donseng. — sonrió triste— aunque en todo momento supe que nunca me podrías ver como lo ves a él y tampoco me diste esperanzas. — Inma tenía la cabeza hundida en su pecho, no podía mirarlo y él suspiró, la besó en la coronilla y guardó silencio unos segundos mientras la acunaba entre sus brazos. — Tranquila, no te sientas culpable, no podemos decidir de quién enamorarnos, simplemente sucede— Agachó la cabeza para ponerla a su altura y con una de sus manos levantó la de Inma para que lo mirase.  Cuando levantó la mirada para mirarlo, vio que le sonreía con cariño— ¿por qué te crees que hace tiempo que no te llamo por tu nombre? — Le miró extrañada, porque hasta ese momento no se dio cuenta de que desde hacía algún tiempo sólo la llamaba noona. — Mira que eres despistada, ni siquiera te diste cuenta del cambio. — Eso le hizo mover la cabeza con pesar— La razón, es que decidí que dejaría de verte como mujer. No quería seguir sufriendo un amor no correspondido pero tampoco quiero perderte, no sólo eres mi profesora. Sin darme cuenta, te convertiste en una gran amiga, contigo puedo hablar de todo, sentirme cómodo. Ser un hombre normal sin que mi fama esté por medio. — Soltó su cara, que la apretó contra su pecho, haciendo que su abrazo cobrase más fuerza y apoyando su cabeza en la de ella siguió. — Desde el momento en que decidí llamarte sólo noona, te convertiste en eso para mí. Te seguiré queriendo, protegiendo y ayudando, así que no te preocupes por mi corazón y a partir de ahora, quiero que me cuentes todo, porque para algo estamos los donsengs, para ayudar siempre a nuestras noonas— Y con un último beso en una de sus mejillas, la separó de él y la miró sonriendo.
            — Chul Yong, muchas gracias por quedarte a mi lado y por ser tan bueno— Le miró con cariño y tristeza por no haber podido enamorarse de él— Espero que encuentres a una gran mujer que te ame como realmente te mereces— Y elevándose un poco le dio un beso en una de sus mejillas.
            — Pero que sea española, que me hice adicto a vuestra comida— Y se llevó la mano al estómago mirándola contrariado— ¿No tienes por ahí ninguna amiga que presentarme? — Su tono inquisitivo y a la vez burlón, la hizo reír. Él sonrió y cogiéndola de nuevo de la mano, la sacó de la habitación.
            Cuando llegaron al salón, Leeteuk y Joon estaban hablando y ella pudo notar que sabían que algo más había pasado entre Heechul y ella pero por educación guardaron silencio. Fue Mir el primero en hablar cuando se reunieron.
            — Más te vale que encontremos rápido a Heechul, porque tendrá que darle una gran disculpa a mi noona pero antes me encargaré de decirle un par de palabras. — Ahora su tono era duro y su mirada denotaba una determinación que nadie podría parar.
            — Chul Yong, nada de peleas otra vez. — Inma se giró para reprenderlo pero él se limitó a sonreír antes de contestar.
            — Tranquila noona, sólo será una charla de hombre a niño, porque está claro que tendré que hacerle convertirse en hombre en tiempo récord. — Sonrió con anticipación ante la perspectiva de devolverle unos cuantos golpes de los que le había propinado.
            — Chul Yong…
            — Vale, vale, nada de peleas— Su tono condescendiente la hizo bufar y él se rió— Te lo prometí noona, te protegeré y cuidaré siempre, pero no te haré disgustar. — Se giró hacia Joon y Leeteuk que vieron asombrados cómo se desarrollaba la relación entre ellos. — Bien, será mejor que nos marchemos y la dejemos descansar. Hoy todos hemos tenido un día muy duro. — Se volvió de nuevo hacia Inma y la abrazó, frotándole la espalda. — Descansa noona y no te preocupes. Nosotros nos haremos cargo, así que céntrate en el trabajo. Te llamaré cada noche, como siempre ¿de acuerdo? — y besándola en ambas mejillas, se llevó a los otros dos sin darle tiempo a ella de reaccionar. Cuando finalmente lo hizo, sólo pudo sonreír con cariño y agradecer tener a alguien tan maravilloso como Chul Yong en su vida.

Fueron en silencio hasta la entrada del edificio y una vez allí, Mir paró a Leeteuk para interrogarlo.
            — ¿Entonces estáis sin noticias suyas desde el sábado?
            — Sí, se marchó por la noche y cuando me levanté la cama estaba intacta pero había desaparecido una bolsa y ropa. Lo hemos estado llamando al móvil pero está desconectado y con la fecha del lanzamiento acercándose, en la empresa andan bastante cabreados y nosotros preocupados.
            — ¿En serio creías que le podría haber dicho algo a Inma? — Su tono era cínico y lo miraba de manera desafiante.
            — Ya sólo me quedaba recurrir a ella, porque fue la última persona en verlo y en estos casos, lo lógico es hablar con las últimas personas que lo vieron, no lo olvides. — Lo miró desafiante y advirtiéndole que no se atreviese a darle consejos.
            — Pues creo que hay alguien que sí puede saber dónde está y con el que mantenga contacto ¿no se te ocurrió esa posibilidad? — Mir tenía las manos en los bolsillos y lo miraba divertido, mientras Joon procuraba que aquello no se cargase demasiado.
            — ¿De quién estás hablando?
            — Lee Hong Ki
            Fue decir ese nombre y de repente Leeteuk ponerse rojo, porque no se le había ocurrido recurrir a la persona más obvia. Todos sabían que Hong Ki y Heechul eran uña y carne.
            — Ya veo. Pues espero que nos ayudes a controlarlo para ver si descubrimos algo sobre el paradero de Heechul hyung. — Y sin esperar respuesta, empezó a caminar hacia la salida para coger un taxi.
            — ¿Tan seguro estás de que Hong Ki puede tener la respuesta? — El que lo hubiesen pillado en un renuncio no le había gustado nada y de alguna manera quería cuestionarlo.
            — Sólo hay dos personas que pueden controlar a Heechul, una eres tú y la otra Hong Ki, pero sólo a él le diría dónde está en caso de empezar a preocupar a la gente, porque él respetaría su decisión de permanecer ilocalizable durante un tiempo, mientras que tú, irías y lo traerías a rastras ¿o me equivoco? — Había girado la cabeza para hablar y lo miraba sonriéndole de manera irónica y sin esperar respuesta, salieron de allí, mientras Leeteuk se quedaba mirando el vacío y reconociendo que Mir tenía razón y que en esa ocasión, él había fallado por completo.


sábado, 28 de septiembre de 2013

[SUPER JUNIOR + MBLAQ] Manos de pianista capítulo 6

Por @Ari2PMAM

No sacar ni publicar en otros lugares sin permiso de la autora y sus respectivos créditos.

Capítulo 6:


Mientras, en la SM, Heechul, seguía con los ensayos de la coreografía para el nuevo MV que se empezaría a grabar pasado mañana. Tuvieron que llamarle la atención varias veces porque se perdía, lo que hizo que los demás lo mirasen raro y que Leeteuk lo mantuviese siempre vigilado. Tras un par de horas ensayando sin parar y corrigiendo a Heechul cada dos por tres, el director decidió hacer un descanso para ver si se centraba.



            — ¿Se puede saber por qué estás tan obsesionado con ella? ¿No dijiste que era igual que las demás? Como sigas así, te vas a descubrir delante de todos — El tono ácido de Leeteuk podría haber sacado el óxido de la silla más herrumbrosa.

            — ¿Y por qué crees que mi estado se debe a mi obsesión por Inma? Por si no lo sabías, tenemos bastantes preocupaciones en mente con el nuevo trabajo y si va a funcionar bien. Los grupos nuevos vienen muy fuertes y a pesar de ser veteranos y contar con tantas fans, no nos podemos relajar. Ten en cuenta además, que llevamos muchos años sin estar todos, así que nuestras ventas se pueden resentir. — Se levantó y se fue dejando a Leeteuk con la palabra en la boca.

            Una vez en la azotea, intentó calmarse y concentrarse. Leeteuk tenía toda la razón, era por ella que estaba así y lo del mercado, a pesar de ser una preocupación más, había pasado a un segundo plano en comparación con la mujer que día y noche ocupaba sus pensamientos. Trató de dejar la mente en blanco, de relajarse pero era inútil, al final siempre acababa girando todo en torno a ella. Agachó la cabeza, derrotado, suspiró y emprendió el camino de regreso al ensayo. No pensaba dejar que nadie más lo descubriese, por lo que se centró por completo en la coreografía sin cometer un solo error.

            Cuando acabaron, eran las nueve de la noche y a pesar de que estaba cansado, decidió llamar a Hong Ki para salir por ahí un par de horas. Cuando llegó al local, resultó estar toda la Chocoball, por lo que a pesar de querer estar sólo con él, pensó que le vendría mejor para dejar de pensar en ella durante ese par de horas.




            Mientras, en otra zona de la ciudad, Inma y Mir seguían con sus clases de español. Hoy había venido tarde porque estaban preparando un nuevo trabajo y apenas tenía tiempo para las clases, por lo que tenía que ir por las noches. Como iba directo desde los ensayos no cenaba y como a ella le cansaba escuchar el sonido de su estómago por no recibir alimento, decidió que lo mejor era que como ella tenía más tiempo, le prepararía la cena. Así que cada noche, mientras estudiaba, cenaba, pero eso sí, comida española, que a Mir le encantaba y la disfrutaba a más no poder, lo que le hacía sonreír a ella. Él, como compensación por ese trabajo extra, le traía croissants o bien helado de pistacho o menta. Solía mirarla mientras comía y le sonreía, lo que hacía que ella se sonrojase y él estallase en carcajadas cuando lo reñía.

            Entre ellos se había desarrollado una gran relación y podían hablar de todo con el otro. Aunque él quería llevar la relación más allá, sabía que ella no tenía la confianza para hacerlo, por lo que de momento se contentaba con la amistad que había. Aunque ya lograba marcharse cada noche besándola en la mejilla y un abrazo, lo que era todo un triunfo.

            — Espera, te acompaño, tengo que ir a la tienda a comprar, que me acabo de dar cuenta de que me faltan algunas cosas para mañana.

            — Oh, vaya, te vas a atrever a salir conmigo al mismo tiempo. — Se llevó la mano al pecho de manera teatral como si estuviese sufriendo un ataque— Rápido, llama a una ambulancia, creo que moriré de la impresión. — Ella sonrió y le dio un manotazo flojo.

            — Anda, tira para adelante tonto— Y riendo, se fueron hacia el ascensor.

            Al llegar a la calle, miraron para ver si estaba en calma y así era, así que se despidieron como todos los días. Ella fue corriendo hacia la tienda, mientras él la veía alejarse con una sonrisa. De lo que ninguno se había percatado, es que desde un lugar entre las sombras, dos personas los estaban observando. Una de ellas, hirviendo de furia y el otro sin entender por qué de repente, su hyung, se había puesto tan tenso y estaba en ese estado de furia.

            — ¿Hyung? ¿Qué te pasa? ¿Por qué te pones así? ¿Es que tienes problemas con Mir? — Hong Ki lo miraba sin entender la situación. Iba de uno a otro pero sus preguntas caían en saco roto, porque en esos momentos Heechul no lo escuchaba, en esos momentos la furia lo controlaba y respiraba con dificultad. Apretó los puños y salió corriendo hacia donde estaba Mir. Gritó su nombre, pero apenas le dio tiempo a girarse cuando recibió el primer puñetazo que lo tumbó.

            — ¿Se puede saber qué demonios te pasa? ¿Por qué me pegaste? — Mir se llevó la mano a una de las comisuras y vio que estaba sangrando. Se puso en pie y no le dio tiempo a ponerse en guardia porque Heechul le volvió a pegar y retrocedió unos cuántos pasos. — Entonces Mir lo comprendió todo. Los había visto y había enloquecido de celos. — ¿Es que acaso crees que es tuya? ¿Sobre todo después de cómo la trataste? Entonces es que eres más idiota de lo que creía y ahora que lo pienso, sólo un cobarde como tú se atrevería a enviar algo de manera anónima— Le sonrió de manera cruel y Heechul por un momento quedó desconcertado al ver lo rápido que había unido las piezas. Ese momento hizo que Mir cargase contra él y le propinase un uppercut  y lo tumbase. Se puso a horcajadas sobre él y le siguió propinando golpes, pero Heechul enseguida reaccionó y se enzarzaron en una pelea encarnizada.

Hong Ki, en un primer momento, se había quedado tan estupefacto que no pudo reaccionar ante el comportamiento de su hyung, por lo que no acudió de inmediato a parar la pelea. Así que cuando llegó a donde estaban ellos, los vio todos ensangrentados y con las ropas desastradas.

            — Vamos, chicos, parad de una vez, no hagáis esto. Alguien nos puede pillar y armarse una buena— Trató de meterse en medio para separarlos, pero ellos lo empujaron para apartarlo y continuaron con la pelea. Como era un cabezota, volvió a meterse por medio pero nuevamente sus intentos de pacificar se vieron frustrados. Al final, decidió dejar que se peleasen hasta que se quedasen sin fuerzas y se dedicó a observar. Diez minutos después, ambos contendientes estaban agotados, por lo que decidió levantarse y poner el punto final. — Parad de una vez, ninguno tiene fuerzas para continuar. — Los agarró a ambos y los miró con hastío. — No sé qué es lo que provocó esta pelea pero me lo figuro. Más os vale arreglarlo todo pronto porque sino, puede haber consecuencias muy graves, si es que no las hay mañana mismo cuando os vean con las caras que tenéis. Ahora sentaos cada uno en un extremo. Voy a llamar a mi representante para que nos recoja y así nadie se entere. Mañana diréis que volvíais juntos de un restaurante, cuando os asaltaron para robaros y os propinaron una paliza ¿entendido? — Ni el tono ni las miradas que les dirigía Hong Ki admitían réplica alguna. Gracias a él lograrían salir de esa situación sin que se armase un escándalo. Hong Ki llamó a su representante, que en un tiempo récord, consiguió presentarse en el lugar. Primero metieron a Heechul pero cuando intentaron ayudar a Mir, este se negó a entrar, dijo que llamaría a su representante. Hong Ki siguió insistiendo pero no logró nada, así que lo dejó allí y se fue con Heechul, advirtiéndole que recordase la historia. Apenas se habían ido, cuando al ir a coger el teléfono de su americana, cayó al suelo desmayado.




            Inma volvía de la compra. Le había llevado más tiempo del previsto, porque la ajhumma dueña del comercio era muy parlanchina y siempre la enredaba para quedarse allí un rato con ella. Era una gran mujer y la había ayudado mucho desde que llegó. Iba sonriendo mientras pensaba en ella, cuando al mirar hacia su edificio, lo vio, era Mir, estaba en el suelo, desmayado y ensangrentado. Las bolsas se le cayeron al suelo y fue corriendo hacia él. Se arrodilló y le sacudió el hombro, mientras con su otra mano, intentaba sentir el latido de su corazón.

            — ¡Chul Yong! ¡Chul Yong! ¡Vamos, despierta! — Las lágrimas y el miedo querían hacer presa en ella pero no lo podía consentir. Tenía que actuar y rápido. Nadie lo podía ver en ese estado. Se fue a por las bolsas. En ellas traía agua, por lo que abrió una botella y mojando unas gasas le limpió la cara para al mismo tiempo ver si despertaba. Al momento, él abrió los ojos y ella sonrió aliviada. — ¿Se puede saber qué pasó? ¿Quién te hizo esto?

            — Ayúdame a ponerme en pie y llévame a tu casa, ahora mismo no tengo fuerzas para nada. — Ella así lo hizo, sin preguntar nada más pero veía asustada, cómo las heridas seguían sangrando. En cuanto llegaron a su piso, lo llevó hasta su propia cama, que era más grande y lo echó allí, donde de inmediato volvió a quedarse inconsciente. Nerviosa por la situación, corrió a por agua, toallas, gasas y desinfectante para curar las heridas que no dejaban de sangrar. Necesitaba ayuda, pero no podía llamar a ninguna vecina. Así que cogió el móvil de Mir y miró en marcación en rápida. A los pocos segundos, alguien le contestó al otro lado.

            — ¿Se puede saber dónde andas a estas horas Mir? Nos tienes preocupados…

            — No es Mir. Me llamo Inma y soy la profesora de español de Chul Yong. Está en mi casa malherido…— No pudo continuar porque se vio interrumpida.

            — ¡¿Malherido?! ¡¿Se puede saber qué demonios pasó?!

            — No lo sé, nos despedimos en la calle, me fui a comprar y a la vuelta me lo encontré en el mismo sitio, inconsciente y ensangrentado. Conseguí despertarlo para poder subirlo a casa pero en cuanto lo dejé en la cama volvió a caer en la inconsciencia y no sabía a quién acudir, así que decidí llamar a sus contactos y tú eres el primero que tiene en marcación rápida. — Inma volvía a estar entrando en shock. Su voz se iba volviendo quebradiza, mientras trataba de parar las hemorragias.

            — Dame tu dirección e iré de inmediato para allá. — Inma se la dio y colgó. Siguió con el trabajo de restañar las heridas lo mejor posible, mientras esperaba que la ayuda prometida llegase.

            — Vamos Chul Yong, despierta, no me asustes, sabes que este tipo de bromas no me gustan. —Sabía que era inútil hacer eso, pero verlo así de inmóvil y tan dañado la ponía nerviosa. No supo cuánto tiempo estuvo atendiéndolo cuando de repente el timbre empezó a sonar de manera enloquecida. Fue corriendo a abrir la puerta y allí estaba Joon, con cara de extrema preocupación y un hombre al que no conocía de nada.

            — Bienvenidos, pasad. Soy Inma, la profesora de español de Chul Yong. Por favor, seguidme. — Sin que nadie dijese nada más, se dirigieron a la habitación. Joon al verlo se quedó consternado y fue corriendo a ponerse a su lado. Mientras, el otro hombre, que había resultado ser un médico, se hizo cargo de la situación.

            — Hizo un buen trabajo restañando las heridas más importantes. Enhorabuena, porque visto lo visto, tuvo bastante trabajo— La sonrisa del médico era tranquilizadora y de ánimo y su tono de voz suave la hizo sentir mejor. — Tenemos que desvestirlo pero con cuidado. Puede haber alguna lesión importante y empeorar. — Aquello hizo que tanto Inma como Joon casi entrasen en pánico pero obedecieron al médico. La exploración fue minuciosa y concienzuda. Al cabo de unos minutos, se volvió hacia ellos para decirles lo que había. — Bien, sin ninguna máquina de rayos X o escáneres, sólo puedo decir que las costillas están dañadas pero no sé el nivel exacto. El cráneo parece estar bien pero es necesario trasladarlo a un hospital para someterlo a más pruebas. No nos podemos arriesgar a dejarlo aquí esta noche. Llamaré a una ambulancia y haremos que esto sea lo más discreto posible. — Salió para llamar, mientras dejaba a Inma con Joon y el inconsciente Mir.

            — Así que era aquí donde venías cuando desaparecías, a aprender español— La voz de Joon era suave pero no la miraba a ella, sino a Mir. — ¿Por qué no me lo pudiste decir maldito idiota? — El cariño y la preocupación se notaban en su voz. Él no esperaba respuestas e Inma no tenía fuerzas para nada que no fuese atender y preocuparse por Mir.

            — La ambulancia estará aquí en diez minutos— El médico volvió a entrar y de nuevo se acercó a Mir para comprobar sus constantes— Está bien, su pulso y tensión están estables. ¿No pudiste ver a nadie alrededor cuando llegaste? — Se había vuelto hacia Inma, que estaba a los pies de la cama, abrazándose y controlando a duras penas sus emociones.

            — No, nos despedimos como siempre. Bueno, esta vez bajamos juntos hasta la calle porque tenía que ir a comprar y al volver de la tienda lo encontré inconsciente en la entrada. Conseguí despertarlo el tiempo suficiente para subirlo pero en cuanto lo dejé en la cama se volvió a quedar inconsciente. — Su voz era baja y apenas miraba al médico, porque sólo tenía ojos para Mir.

            — ¿Comprobaste si le robaron? — Esta vez fue Joon el que le hizo la pregunta, que la dejó descolocada, porque no se le había ocurrido eso.

            — No, la verdad es que no, tenía tantas heridas que sólo me fijé en poder restañárselas. — Empezó a moverse para comprobar entre su ropa, pero Joon se acercó y se la quitó haciéndose cargo de revisar sus pertenencias.

            — No le falta nada, así que el robo no pudo ser. Tiene que ser algo personal. Puede que anti fans. Habrá que esperar a que despierte para que nos lo aclare todo. — Joon la miró y al fijarse bien en su estado, trató de animarla. — Tranquila, Chul Yong es fuerte, saldrá de ésta, ya verás. — Su sonrisa llena de confianza le hizo esbozar una leve sonrisa pero enseguida se borró al mirar el estado de Mir.




            Sonó el timbre de la puerta. Fue a abrir y allí estaban para recogerlo. Habían entrado por el garaje, sin luces ni nada para no alertar a nadie. Lo trasladaron a la camilla y lo sacaron del piso.

            — Voy a coger mis cosas y os acompaño. — Se había dirigido a Joon, para que la esperase y saber a qué hospital lo llevaban.

            — No, es mejor que te quedes aquí. Si te viesen en el hospital acompañándolo podrían empezar rumores muy dañinos. Tranquila, te mantendré informada de todo y si es seguro, podrás venir a visitarlo. Ahora es mejor que recojas todo y descanses. Mañana tienes que trabajar y no puedes dejar que nadie note tu preocupación. Actúa como siempre, aunque te cueste pero confía en lo que te digo. Saldrá bien de ésta y en pocos días estará por aquí de nuevo para que le sigas dando clases. — Y con una sonrisa, sin darle tiempo a que le dijese nada más, se marchó.

            Inma empezó a recoger la casa de manera automática. En esos momentos se sentía anestesiada y no sentía nada. Esperaba que Joon la llamase lo más pronto posible. ¿Quién le podría haber hecho eso a Mir? Esa pregunta la atormentaba una y otra vez. Tenía miedo que Joon tuviese razón y fuesen las antis, que los hubiesen visto y al quedarse sólo hubiesen ido a por él.  Dios, se iba a volver loca si seguía con esas elucubraciones. Joon tenía razón, tendrían que esperar a que Mir despertase para aclarar lo que había pasado.




            Mientras, en otra parte de Seúl, Hong Ki estaba acompañando a Heechul a casa, ya que apenas podía caminar.

            — Te dio una buena paliza. Leeteuk-hyung te echará una buena bronca en cuanto entremos por la puerta. — Hong Ki estaba preocupado por el estado de su hyung pero también pensaba en cómo estaría Mir en esos momentos. Lo habían dejado solo y no sabía si podría haber sufrido alguna lesión grave.

            — Cállate y con un poco de suerte Leeteuk-hyung estará durmiendo.

            — Ya y la luna es cuadrada— El tono sarcástico de Hong Ki demostraba que no tendrían esa suerte y que el estado en que estaba haría que Leeteuk les echase una buena bronca. Algo que se vio confirmado en cuanto traspusieron la puerta, con la mala suerte de que estaban todos en el salón, lo que hizo poner a Heechul los ojos en blanco y a Hong Ki cerrar los ojos porque en cuanto vio a Leeteuk supo que se acababan de abrir la puertas del Averno.

            — ¡¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS TE PASÓ?! — Se acercó a ellos a la carrera, mientras los demás observaban desde posiciones más retrasadas y esperaban las respuestas a ese estado.

            — Fuimos a cenar a un restaurante, donde nos encontramos con Mir y algunos más. Ellos dos decidieron salir a tomar el aire un rato, porque dentro estaba demasiado cargado. Ninguno de nosotros nos dimos cuenta de que llevaban demasiado tiempo ausentes, hasta que me dio por mirar alrededor. Así que salí y me los encontré a los dos con estas pintas. Pedí ayuda. A Mir se lo llevaron enseguida pero Heechul no quiso ir a un hospital, sino que lo trajese de inmediato a casa, así que obedecí. — Ya estaba, la mentira había sido lanzada y Hong Ki esperaba que diese resultado y todos quedasen convencidos.

            — ¿Pudisteis ver a quienes os golpearon? — Leeteuk no paraba de mirarlo. Estaba muy preocupado pero también quería todas las respuestas para tomar las medidas oportunas.

            — No, iban cubiertos de arriba abajo, por lo que nos será imposible identificarlos. — Esperaba que se lo creyese, porque como supiese que era el responsable de todo, le propinaría otra paliza.

            — Nos vamos ahora mismo al hospital y no admito una negativa. Puedes tener lesiones internas y con eso no se juega. Siéntalo en esa silla mientras llamo al manager. — Hong Ki lo llevó hasta donde le dijo y lo sentó con cuidado pero no pudo evitar que emitiese un gemido de dolor. El resto de miembros se fueron a vestir porque desde luego, no pensaban quedarse allí esperando noticias. Al cabo de unos minutos, ellos también fueron al hospital.



Inma se paseaba por casa impaciente, ya lo había recogido y limpiado todo. Ahora sólo rogaba en silencio, que el teléfono sonase pronto dándole buenas noticias. Cuando estaba a punto de ponerse a gritar de frustración, el teléfono empezó a sonar y lo cogió enseguida. Vio en el identificador su foto con Mir y sonrió de alivio pero enseguida se puso seria porque no sabía lo que le podían decir.

            — ¿Joon? ¿Cómo está Chul Yong? — La ansiedad que sentía se transmitía en el tono de su voz

            — Tranquila, está bien. Tiene las costillas bastante magulladas pero por suerte ninguna está rota. Tampoco sufre daños cerebrales, sólo una leve conmoción cerebral, por lo que lo tendrán en observación toda la noche. Por lo demás está bien, así que puedes estar tranquila. — Sonaba serio y algo distante, lo que la puso en guardia, creyendo que pasaba algo más.

            — ¿Pasa algo malo? ¿Algo que no me quieras decir? Lo noto en tu voz, así que por favor, si me estás ocultando algo sobre el estado de Chul Yong, dímelo ahora mismo porque no me quedaré tranquila. — Había dejado de lado la preocupación y el enfado empezaba a adueñarse de ella. — No soy ninguna debilucha para que me oculten cosas.

            — Tranquila, no te estoy ocultando nada sobre Chul Yong. Es que los demás están aquí en el hospital y estamos tratando de pensar en cómo se lo diremos al jefe y cómo podremos ocultarlo de la prensa sin que se arme un buen escándalo. Además, ten en cuenta que está el trabajo del nuevo álbum. El MV se tiene que empezar a grabar pasado mañana pero con esta situación será imposible y los rumores no tardarán en saltar. — Ahora su voz sonaba cansada y se notaba su preocupación por todo lo que se les venía encima.

            — Lo siento. Sólo espero que todo se solucione sin problemas y que no haya escándalos de por medio. Si necesitáis algo, avisadme y por favor, mantenme informada de cómo evoluciona y de cuándo lo mandan a casa ¿de acuerdo? — Ahora su voz era suave e intentando transmitir ánimos.

            — Muchas gracias, de verdad, pero ahora será mejor que te vayas a descansar. En pocas horas te tocará madrugar y necesitas energías. No te preocupes por él, me quedaré esta noche aquí y en cuanto tenga noticias, te avisaré ¿de acuerdo?

            — De acuerdo. Procurad también descansar algo, ya que vosotros tenéis mucho trabajo por delante. Buenas noches. — Al otro lado se escuchó la despedida y colgó. Algo más aliviada, se fue a la cama pero pasó una noche intranquila. Al levantarse, estaba aún más cansada, por lo que decidió darse una ducha para ver si se relajaba algo.  En cuanto estuvo lista emprendió camino a la universidad, esperando ansiosa que hubiese noticias de Mir. A mediodía, mientras estaba en el despacho en horas de tutoría, sonó el teléfono por fin y vio que era Joon.

            — Buenos días Joon ¿qué noticias hay? ¿Chul Yong ya se despertó? — Estaba ansiosa y desde luego no estaba por la labor de ocultarlo.

            — Buenos días. Pues sí, nuestro bello durmiente ya despertó. Bueno, lo de bello dejémoslo para otra ocasión, porque en estos momentos su cara está horrible. Le preguntamos si recordaba algo y nos dijo que no. En cuanto a las pruebas médicas salieron todas bien y el médico dice que a veces se dan en estos casos, amnesias de esos momentos pero que con el tiempo puede recuperar la memoria. — Se le notaba aliviado y feliz por las buenas noticias. Toda la tensión de la noche anterior había desaparecido.

            — Me alegro muchísimo, de verdad ¿cuándo le dan el alta?

            — El médico dice que si sigue todo así mañana podrá irse a casa.

            — Entonces eso son geniales noticias. ¿Y tú pudiste descansar algo?

            — Sí, algo pude dormir, ahora vendrá Seungho a relevarme y me iré a casa a dormir en condiciones ¿y tú pudiste dormir bien? — Su voz era amable y se le notaba preocupado

            — Pasé una mala noche, pero bueno, con semejante susto, cualquiera hubiese dormido mal. Saluda a Chul Yong de mi parte y dile que espero verlo pronto otra vez ¿de acuerdo? — Se moría de ganas por hablar con él, pero supuso que Joon quería que descansase lo máximo posible.

            — De acuerdo y tú ten un buen día, que ya puedes respirar tranquila, así que no te agobies ¿vale? — Le contestó afirmativamente y se despidieron, prometiéndole que la tendría al tanto.

            Ese día comió sola, ya que Jo Wook había quedado para comer con su novia recién llegada. Mientras comía y en los espacios entre cada clase no paró de preguntarse quién podría haberle hecho aquello a Mir, sin encontrar respuestas a sus preguntas.


           

            Mientras, en otro hospital de Seúl, Leeteuk estaba acompañando a Heechul mientras esperaban a que les trajesen los papeles del alta, ya que cómo no, él se haría cargo de todo.

            La noche anterior sufrió la misma conmoción que el resto al verlo aparecer en aquel estado, pero se había ido fijando en detalles entre él y Hong Ki que le indicaban que en la historia que les había contado el último, no cuadraba con lo que había pasado en realidad. Además, sabía de sobra que aquellos dos eran uña y carne y que si uno de ellos faltaba del lugar en el que estaban, el otro enseguida se daría cuenta e iría en su búsqueda.

            Al llegar a casa, Leeteuk acompañó a Heechul al dormitorio y en cuanto se recostó en la cama empezó el interrogatorio.

            — Será mejor para todos que me digas ahora mismo la verdad de lo que pasó anoche. — Levantó la mano para callarlo, cuando éste ya se disponía a protestar— puedes engañar al resto pero a mí no ¿acaso te crees que no me di cuenta de la comunicación muda que hubo entre vosotros? Decidí dejarlo pasar para no armar más jaleo, pero quiero que me digas de inmediato, qué fue lo que pasó en realidad. Porque escúchame bien, si por casualidad alguien vio tu pelea anoche y la grabó, puede armarse un escándalo de dimensiones ciclópeas y tenemos que estar preparados. No quiero que el grupo se vea nuevamente envuelto en un escándalo. Ya no eres un adolescente ¿te crees que la sociedad coreana lo dejará pasar así como así? ¿Porque somos Super Junior? Pues despierta, ahora somos los sunbaes y ejemplo para los demás y por mucho que lo odiemos, tenemos que apoquinar con lo que nos toca. — Se quedó en silencio, apoyado contra la puerta y los brazos cruzados y mirándolo de manera fija mientras esperaba su contestación.

            — Demonios, eres igual que una madre— su voz y gesto hastiado no logró que Leeteuk moviese un solo músculo. Se prolongó el silencio durante un momento, hasta que finalmente suspiró derrotado, le miró fijamente y le contó toda la historia. Poco a poco, fue abandonando su postura relajada y poniéndose tenso como la cuerda de un violín. Cuando acabó, se acercó a él, lo agarró por la pechera del jersey y lo acercó hasta él, sin hacer caso de sus gestos de dolor.

            — ¡DESDE LUEGO ERES IMBÉCIL PERDIDO! ¿CÓMO SE TE PUDO OCURRIR HACER ESO? ¿POR QUÉ TE PONES ASÍ AL VERLA CON OTRO?— Cerró los ojos y respiró hondo para calmarse— Admite de una vez que sientes algo fuerte por ella, que es especial. Desde que la conociste estás raro y te portas como jamás lo habías hecho, lo que no es precisamente un halago. ¿Tanto te enfurece verla con Mir? ¿Es que acaso sabes la relación que hay entre ellos? — Su mirada enfurecida, así como su tono, lo estaban amedrentando. Lo soltó con un empujón sobre la cama, donde él se agarró las costillas con un gesto de dolor.

            — ¿Me bastó ver que la besó para saber que están liados? — Su mirada y tono resentido le decían que lo dejase en paz.

            — ¿Ah sí? ¿Y cómo la besó? — No se dio cuenta de su voz fría y controlada porque estaba enfurecido por tanto  interrogatorio en los últimos tiempos.

            — En la mejilla ¿quieres más pruebas?

            — ¿En la mejilla? ERES REALMENTE ESTÚPIDO. — Volvió a respirar hondo. Aquel tema era demasiado importante. — Por si no te diste cuenta, es una mujer occidental y entre ellos, saludarse o despedirse con un beso en la mejilla es lo más normal del mundo ¿es que no te paraste a pensarlo? — Lo acababa de pillar en un renuncio y se sintió satisfecho, pero debía de saber que Heechul nunca daba su brazo a torcer de manera tan fácil.

            — Puede que sólo fuese para despistar por si alguien los veía ¿y qué me dices de la foto de su móvil? Ahí sí que aparecían muy acaramelados— Su despecho era más que evidente pero Leeteuk sólo sonrió de forma sardónica, ya que por fin iba a jugar la carta ganadora.

            — Ah, sí, la famosa foto del móvil— Ese tono suave le hizo entrecerrar los ojos, sospechando que su hyung sabía algo más sobre ella. —Dime, el día que la fuimos a ver ¿te pudiste fijar en los detalles de la foto? — Su tono paternalista le erizó la piel, porque sabía que no se avecinaba nada bueno.

            — ¿Qué quieres decir? Claro que me fijé, estaban los dos juntos y él la abrazaba por los hombros ¿necesitas más pruebas? ¿Estás ciego?

            — No, el único ciego aquí eres tú por lo que veo. Después de que lanzases el móvil, lo cogí yo y observé la foto. Si te hubieses fijado bien, habrías visto que ella tenía los ojos hinchados y enrojecidos de llorar mucho ¿no te diste cuenta de eso? ¿Ni de la ropa que llevaba? — Estaba disfrutando mucho, porque veía cómo iba reaccionando ante esas revelaciones.

            — ¿Llorar? — Se lo quedó mirando fijo esperando más explicaciones.

            — Por lo que me contó Jo Wook, el día que os conocisteis, ella salió llorando del despacho ¿no recuerdas ese día? ¿Ni la ropa que ella llevaba? Lo más probable es que Mir por alguna casualidad, estuviese en el mismo sitio, la viese hecha polvo por tu culpa y la tratase de animar, haciéndose de paso amigos. Dime ¿es que no recuerdas nada de aquel día? — Acababa de ver cómo Heechul se quedó lívido ante aquello. Vio cómo de repente se puso a recordar y le describió la ropa y cómo iba peinada— Pues eso, maldito imbécil, es la ropa y el peinado que lleva en la foto que tiene con él en su móvil. Además, piensa otra cosa, que ella al ser extranjera le esté enseñando su idioma, así que tienen un motivo para encontrarse en su casa.

            Heechul se levantó y con los ojos abiertos se puso a caminar arriba y abajo por la habitación. No podía ser, no, su hyung tenía que estar equivocado, las cosas no podían ser así como decía, pero su conciencia le estaba diciendo que era así como habían sido. De repente se paró, se mesó los cabellos y gritó, cayendo de rodillas.

            — Creo que vas a tener que presentar unas cuantas disculpas y muy sinceras, sobre todo a dos personas. Ah y otro aviso, deja de ser un maldito cobarde, te gusta de verdad, así que vete a por ella, porque con todo lo que haces, sólo consigues empujarla a los brazos de Mir y puedes estar perdiendo la gran oportunidad de tu vida para ser feliz. — Y con una mirada de advertencia lo dejó en la habitación. Al llegar al salón, se tiró en el sofá y suspiró cansado. Se preguntaba hasta cuándo tendría que estar arreglando los problemas de los demás para poder centrarse en encontrar su propia felicidad.


           

            Pasaron un par de días, en los que Mir llamaba dos veces al día para decirle cómo iba y para animarla, diciéndole que en cuanto pudiese, volverían a sus clases, pero ella siempre le decía que lo primero era que se recuperase y luego atendiese el trabajo del nuevo disco, que era lo que más prisa corría. También le decía cuántas ganas tenía de verla, pero que por desgracia no lo dejaban salir de casa hasta que desapareciesen los hematomas y las heridas. Rain se había enterado de toda la movida y había armado un buen escándalo, sobre todo porque se vio frustrado al ver que Mir no recordaba nada. Inma lo animó y le dijo que pasase de lo que le dijese, lo que le hacía reír.

            Mientras, Heechul buscaba la manera de disculparse en condiciones, pero no la encontraba y tampoco tenía permitido salir de casa hasta recuperarse.

            Además, para añadir más leña al fuego, la noticia de que los trabajos de ambos grupos se retrasaban, hizo que empezasen a correr ríos de tinta y que el amarillismo tanto de la prensa escrita como de los programas de televisión, empezasen a hacer elucubraciones sin base ninguna, dando como ciertas, mentiras sobre ellos. Tanto la SM como JTune, emitieron comunicados en los que se decía que sus componentes estaban enfermos, que no se sabía de momento la causa y que el tiempo de reposo era indefinido, solicitando de paso, respeto para ambos artistas y que si se seguían difundiendo noticias falsas, tomarían medidas legales contra quien fuese, haciendo que las aguas volviesen rápido a su cauce.

            Inma respiró tranquila al ver que nada sobre la paliza salía a la luz, no sólo por Mir, sino también por ella, porque las cosas se podían poner muy difíciles. Lo que no se esperaba, es que una semana después del incidente, recibiese la visita de alguien al que no esperaba volver a ver.

            — Adelante— Estaba en su despacho corrigiendo exámenes y no levantó la cabeza cuando alguien entró en su despacho. Pensó que sería un estudiante, pero cuando escuchó la voz, se puso lívida y levantó la cabeza rápidamente.

            — Buenos días. Espero no estar interrumpiendo nada importante— Se había quitado el gorro, la bufanda y las gafas y la miraba con esa sonrisa encantadora que derretía a cualquiera.

            — No…no, sólo estaba corrigiendo exámenes. Pasa y siéntate por favor, — Se levantó para hacerle entrar y señalar la silla para que se sentase. Él se lo agradeció con un gesto de la cabeza y se sentó. Ella recogió los exámenes y se sentó también, presa de los nervios— ¿Qué te trae por aquí? ¿Quieres tomar algo?

            — No, no hace falta, muchas gracias. Supongo que ahora mismo te estarás preguntando por qué estoy aquí. — Esta vez su sonrisa, su mirada y su tono eran para tranquilizarla.

            — Sí, la verdad es que no me lo esperaba. Eres una de las últimas personas a las que esperaba ver aparecer. — Ella estaba tratando de darle una tono divertido a la situación pero estaba visto que él quería hablar de algo serio— Dime ¿qué pasa?

            — Verás, hay una pregunta que me gustaría hacerte, porque tengo mis sospechas pero quiero confirmar si es cierto. — La miró de manera fijo, guardando silencio un momento, evaluándola— ¿podrías decirme qué pasó el día que Heechul y tú os conocisteis? No es por simple cotilleo. Como te dije, me gustaría confirmar algo.

            — ¿Qué es lo que quieres confirmar? — Se había puesto a la defensiva, estaba seria y percibió que hablar de aquello, no le iba a ser fácil a Leeteuk.

            — Es sobre tu foto con Mir, la que tienes en el móvil y que aparece como identificador cuando él te llama.

            — ¿Por qué? ¿Es que vas a ir corriendo a Heechul a contarle lo que averigües? — Se estaba enfadando ¿quién se creía que era para pedirle explicaciones sobre lo que hacía o dejaba de hacer con su vida?

            — Tranquila, no es eso. Además, ya le conté cómo creo que fueron las cosas en realidad— Su sonrisa ufana la dejó descolocada

            — ¿Cómo dices?

            — Cuéntame cómo fue y luego te lo explico— su tono y sonrisa suave no la convenció, pero sentía curiosidad por lo que le había contado a Heechul. Respiró hondo y le contó todo lo que pasó con Heechul y luego con Mir y diciéndole que era su profesora de español pero que también se habían hecho muy buenos amigos. Él se rió y le contó sus suposiciones, que habían sido confirmadas por Heechul, sobre cómo iba vestida y peinada ese día. Ella no salía de su asombro, pero aún le quedaba algunas cosas más que la dejarían hecha un enredo de sentimientos. — Ahora está tratando de encontrar la manera de disculparse tanto contigo como con Mir y no…—Se vio interrumpido por ella cuando levantó la mano para que parase.

            — ¿Con Mir? ¿Por qué con él? — Las sospechas empezaron a tomar forma en su cabeza pero no se lo podía creer.

            — El que pegó a Mir aquella noche fue Heechul. — Ahora su tono era cansado y ella no pudo evitar ponerse en pie de un salto y mirarlo azorada. Él se levantó y fue hacia ella y apoyando las manos en sus hombros la sentó. Vio cómo ella pensaba rápidamente tratando de encontrar la respuesta a aquello. Él cogió su silla y la acercó a ella. Le cogió las manos y atrayendo su atención prosiguió con la explicación. — Esa noche, vio cómo os despidáis. Había salido con Hong Ki por ahí para despejarse del trabajo y de vuelta, pasó por donde vives y al ver esa escena, enloqueció de celos y se fue a por él. Hong Ki trató de separarlos pero no pudo. Así que esperó a que se agotasen para poder meterse por medio y hacer que acabase. Se lo quiso llevar con ellos, pero él no quiso. Dijo que llamaría a su representante y que lo cogería allí pero según supe por Hong Ki, se desmayó y lo subiste a tu casa donde lo atendiste hasta que Joon y un médico llegaron.

            — ¿Có…cómo sabes eso? — Su voz frágil y su estupefacción le advirtieron que estaba al límite y que debía de tener cuidado.

            — Hong Ki llamó a Mir para saber cómo estaba, pero fue Joon quien contestó, enterándose de toda la verdad. Poco faltó para que fuese a por Heechul para darle una paliza pero Mir consiguió tranquilizarlo. Estuvimos hablando y esperamos que Heechul se disculpe pronto por lo que hizo. — Se quedó en silencio esperando su reacción.

            — ¿Heechul loco de celos? Ja, no me hagas reír. Después de la manera en que me trató no me lo puedo creer. Debe de haber otro motivo, pero sea el que sea no le sirve de disculpa para lo que le hizo a Chul Yong. — Estaba enfadada, se soltó de sus manos y se tragó las lágrimas.

            — Créeme, es la verdad. Desde que te conoció está muy diferente, no se centra en nada, cada vez que ve a Mir en la televisión o sale alguna noticia sobre el grupo se enfurece. Siempre estás en su mente. Jamás recuerda cómo va vestida ninguna mujer pero contigo recordó hasta el más mínimo detalle. Cuando le dije lo que pasó ese día y que tú me confirmaste, se quedó deshecho y desde entonces, como no puede salir, anda como alma en pena. Además ¿no recibiste hace un tiempo un paquete sin remitente?

            — Sí, ¿cómo…? ¿No me digas…? — Aquello no podía ser, eso la hizo esbozar una sonrisa torcida.

            — El primer todo de Goong. Fue él quien te lo envió. El otro día descubrí la caja con el resto de la colección debajo de la cama y lo volví a someter al tercer grado, hasta descubrir lo que trataba de hacer. Eso no me gustó nada y le dije que estaba actuando como una ssassaeng, algo que todos odiamos. Le dije que fuese valiente y que te los regalase en persona, pero sigue sin atreverse, porque antes tiene que disculparse y no sabe cómo, ni si lo perdonarás. Puedes decir que el miedo hizo presa en él. — Se quedó en silencio y vio cómo ella lo miraba de manera fija, tratando de discernir si era verdad o mentira, pero todo era demasiado descabellado para ser una mentira. Se levantó y él con ella. Se hizo a un lado y dejó que se pasease de un lado a otro aceptando todas aquellas revelaciones.

            — Necesito estar sola, por favor ¿puedes marcharte? — Estaba al borde de su resistencia y le señaló la puerta.

            — Sí, claro. No voy a pedir perdón por haberte dicho todo. Considero, que como parte implicada en todo esto, tienes derecho a saber la verdad. Por cierto, me gustaría saber si estás bien después ¿podrías darme tu número? — Estaba demasiado confusa y su maldita sonrisa la dejaba más tonta aún, así que se lo dio y él, el suyo, se despidió y se fue, dejándola sola y pensando en todo aquello.

            Esa tarde, en cuanto llegó a casa, lo primero que hizo fue llamar a Mir por teléfono. Quería hablar con él después de que haberse enterado de todo, pero mejor en un sitio donde pudiese estar tranquila y nadie la escuchase.

            — Hola noona ¿qué tal tu día? — Estaba contento por poder hablar con ella. Desde que no la veía, se sentía como un tigre enjaulado, pero escuchar su voz conseguía aliviarlo un poco.

            — ¿Por qué no me dijiste que el que te pegó fue Heechul? — Estaba furiosa pero también triste por su falta de confianza— ¿Es que no confías en mí? ¿Tan débil me crees? — Estaba levantando la voz y no quería pero se sentía frustrada porque la dejasen al margen de todo.

            — ¿Cómo te enteraste? — Su voz se había vuelto seria y fría. Estaba furioso porque se hubiese enterado— Confío en ti pero no quería que te apenases más, no quería que sufrieses más preocupaciones de las que tienes. Espera, esto es mejor hablarlo cara a cara. Me cambio y voy para allá.

            — Tonto, no te dejarán salir de casa. Todavía no estás repuesto ¿qué sucederá si te ven? Les costó mucho pararlo todo antes de que fuese a más y se descubriese la verdad, así que más te vale quedarte en casa y que hablemos esto por teléfono. Así que no me distraigas y contéstame. — Sus emociones eran un caos y no era capaz de aclararse.

            — Maldita sea. No podemos hablar esto por teléfono, tenemos que hablarlo en persona, quiero aclararlo cara a cara. — Se había levantado y caminaba por la habitación presa de la impotencia.

            — Quédate en casa hasta que te mejores. Ahora aclárame de una vez qué fue lo que pasó con Heechul. — Su tono duro no daba lugar a más discusiones. Escuchó un suspiró de derrota al otro lado y tras un momento, se lo dijo.

            — Dijo que no iba a permitir que me quedase contigo. — Su voz sonaba cansada y se notaba también rabia. Así que ella enseguida se apresuró a calmarlo.

            — Es idiota perdido. No le pertenezco a nadie y desde luego, no sé cómo dijo eso después del guantazo que le pegué y cómo lo puse a caer de un burro. Es de imbéciles hacer eso. Seguro que iba borracho y que a lo mejor fue por otra chica que ambos conocéis. — No quería creerse aquello, pero Leeteuk se lo había dicho y ahora era Mir el que se lo volvía a decir. Era demasiado irreal.

            — No fue por ninguna otra, fue por ti, eso te lo puedo asegurar. — Su voz se había vuelto dura y estaba furioso.

            — Chul Yong, cálmate, eso no te hace ningún bien en tu recuperación. Mejor cambiemos de tema ¿de acuerdo? ¿Qué te parece si cuando vuelvas para las clases te preparo una rica cena española? —Quería que olvidase todo eso y animarlo. Hacer que las cosas entre ellos volviesen a la normalidad.

            — Noona, sabes cómo conseguirme — se rió y prosiguió— está bien, en cuanto esté para salir te aviso y volvemos a la normalidad pero el postre recuerda que lo pongo yo ¿arassó? — Ahora estaba más animado, porque la perspectiva de volver a verla lo ilusionaba demasiado. Llevaba demasiados días sin ella y eso era algo que ya no soportaba. Siguieron hablando un buen rato. Sus conversaciones eran cada vez más largas. Al final se despidieron y quedaron en volver a hablar al día siguiente.